Como bañar a un bebé

¿Te preocupa no saber cómo bañar a un bebé? ¿Quieres saber cada cuánto bañar a un bebé recién nacido?

Bañar a tu bebé puede ser una experiencia muy especial para ti y una ocasión importante para tu niño. Y es que, además de la higiene, se trata de una forma de establecer un vínculo, un momento de intimidad y de juego.

Puedes bañar al bebé en un plato de ducha, en el lavabo o en una bañera con cambiador; todo son opciones válidas si aplicas el sentido común y le dedicas mucho cariño, tanto si se trata de bañar un bebé de 1 año como si vas a bañar a un bebé recién nacido.

Sigue leyendo si quieres saber cómo bañar a un bebé, porque ahora te explicaremos todo lo que necesitas saber para llevar a cabo este bonito ritual.

Su primera vez

Una de las primeras dudas que suelen surgir es cuándo se debe dar el primer baño. Antes se solía hacer una o dos horas después de que naciera el niño, pero eso está cambiando. En la actualidad te recomendarán no bañarlo hasta que hayan pasado unas 24 horas.

bañar a un bebé

Eso es debido a diversos motivos, como el hecho de que no es aconsejable retirar demasiado pronto el unto sebáceo, la sustancia que cubre su piel al nacer y que le sirve de hidratante natural. Otra causa para retrasar este primer baño es que, si se hace demasiado pronto, se pierden minutos que resultan esenciales para la formación de ese vínculo entre la madre y su hijo durante los primeros momentos que pasan juntos, piel con piel.

Cada cuánto bañar a un bebé recién nacido

En este punto, los padres podemos decidir hasta cierto punto. Si se le pregunta al pediatra cada cuánto bañar a un bebé recién nacido, seguramente recomiende darle entre uno y dos baños a la semana durante el primer año, ya que bañarlo con más frecuencia podría resecar su piel, especialmente si vives en una zona donde el agua sea muy dura.

Tampoco necesitarás frotar, y muchas veces ni siquiera requerirás productos para el baño.

En este aspecto, el consejo que suelen dar las matronas es que lo bañes cuando se ensucie. Cuando es muy pequeño solo estará sucio si se ha manchado con el pañal o si ha regurgitado la leche. Eso sí, necesitarás ser más frecuente a la hora de bañar a tu bebé con 1 año o más, cuando ya sea más grandecito y comience a gatear.

¿Dónde bañar al bebé?

Es otra de las dudas más frecuentes, hasta el punto que pediatras y comadronas no siempre están de acuerdo. Lo mejor en estos casos es experimentar diferentes opciones y comprobar cuál es la que os funciona mejor tanto a tu bebé como a ti.

bañar a un bebé

En realidad puedes bañar al bebé en el plato de ducha o en la bañera de tu casa, pero también existen otras opciones. Si tu lavabo cuenta con el tamaño adecuado y el niño es pequeño puedes bañarlo ahí. Eso sí, vigila que no abra el grifo por accidente, pues podría quemarse si el agua sale caliente. Para bañar a un bebé de 1 año o más, por otro lado, podrás elegir entre las diferentes bañeras especiales que existen con este propósito. Lo importante es que, escojas el lugar que escojas, os resulte cómodo a ambos.

¿Cuándo bañar a un bebé, antes o después de comer?

Este es otro aspecto controvertido. Los pediatras no tienen una respuesta única al respecto. Por lo general podrás bañarlo tanto antes como después de la toma siempre que el agua esté templada.  Así no supondrá ningún problema para su digestión.

¿Cómo bañar a un bebé recién nacido en la bañera?

Los consejos que daremos a continuación te resultarán de gran utilidad si quieres saber cómo bañar a un bebé recién nacido en la bañera o en cualquier otro lado. Síguelos, y todo saldrá de maravilla.

Preparativos previos

Primero deberás asegurarte que la bañera está limpia, y no la llenes más de 20 centímetros. Si vas a bañar al bebé en un plato de ducha, procura instalar una bañera con patas o alguna cubeta apta para este propósito. También es conveniente tener preparada la toalla. Si vas a utilizar una esponja, procura que sea natural y emplea un jabón neutro. Por último, deberías vigilar que la estancia esté a una temperatura de entre 22 y 23 grados.

Temperatura del agua para bañar a un bebé

Antes de sumergir al bebé deberás asegurarte que no se quemará ni se resfriará. La temperatura del agua para bañar a un bebé debe estar entre los 36 y los 38 grados para que resulte idónea, y es conveniente que lo compruebes con un termómetro de baño.

Ahora debes apoyar su cabeza en el hueco de tu brazo, y sostener a la vez la parte exterior de su hombro con la mano. El otro brazo se lo pasas por debajo del culito. Hecho esto, puedes deslizarlo poco a poco en el agua, comenzando por los pies, para que no se asuste.

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Lavarle la cabeza

Ahora empieza a enjabonarle la cabeza de forma delicada y sin soltarlo en ningún momento. Le puedes limpiar la cara únicamente con agua.

Lavarle el cuerpo y la espalda

Poco a poco lo puedes enjabonar con la esponja, desde los hombros hasta los pies. Pon atención a cada pliegue de su piel, y procura no realizar movimientos bruscos porque podrías asustarle y comenzaría a llorar.

Para darle la vuelta y lavarle la espalda mantén la mano bajo su nuca y, con la otra, sujétalo por debajo de la axila para girarlo y que quede boca abajo. Sumérgelo de nuevo en esta posición, y vuelve a enjabonar en el mismo orden.

Enjuagarlo

Ahora utiliza el agua para retirar poco a poco el jabón, empleando movimientos suaves.

Sacarlo del agua

Finalmente, saca al bebé del agua con mucho cuidado y túmbalo en el cambiador para envolverlo en una toalla. Recuerda secarlo sin frotar, solo dando toques suaves y procurando que no queden restos de humedad. Es conveniente comenzar siempre por la cabeza, porque es por donde perderá más calor corporal.

Si has seguido estas indicaciones, habrás bañado a tu bebé recién nacido con éxito. Este proceso debería durar entre 5 y 10 minutos, y nunca ha de extenderse mucho más. Recuerda que es posible que llore las primeras veces, pero no debes preocuparte. Es una reacción natural ante algo desconocido, así que trata de calmarlo con canciones y caricias.

Si mantienes una temperatura y un ambiente agradable para el pequeño, pronto se acostumbrará y disfrutará de su hora del baño. Y tú también.